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Querida dama de honor…

Las damas de honor descarriadas son un peso con el que toda novia debe cargar. Ellas están para ayudarte pero la emoción que viven por tu boda es tal que muchas veces se convierten en un problema más que en un alivio.

No obstante, partiendo de la idea de que ellas son tus amigas más cercanas, debes tener la habilidad de calmarlas y retomar el control de su función, es decir, ayudarte.

Y aunque no sea tu caso, todas estén encaminadas en la planeación de tu boda y cumpliendo con tus necesidades, mándales esta nota para que no caigan en los errores que te pueden sacar del paso e incluso, afectar para siempre la amistad.

No al desorden

Si les pides que te apoyen con la organización, deben tener control y una buena agenda. Tu tendrás la cabeza en las nubes, pero ellas no.

 

Deben saber escucharte

Aunque no siempre tengas la razón, eres la novia y es tu boda. Pídeles que aunque estés diciendo una barbaridad, te dejen hablar. Quizá salga una idea brillante que ellas te pueden ayudar a afinar.

 

Ser discretas

En ellas confías más que en nadie. Por lo tanto, lo que salga de tu boca es solo para su consumo.

Básicos

Los detalles, de los que nadie se acuerda con el estrés, hacen la diferencia. Pídeles que tengan el control de las canastas de baño para los invitados, por ejemplo.

El drama es tuyo

Que si les hablas feo, si eres poco tolerante o no la llamaste cuando quedaste… la del drama eres tu (no abuses). Ellas deben aguantarte porque estás más vulnerable que nunca.

Sinceridad

Ser dama de honor no es decir a todo que sí. Tienen que ser tu filtro y tus pies sobre la tierra.

 

 

Redes sociales

Los momentos más privados no deben ser anunciados por ellas. Está bien que te apoyen a publicar cosas pero solamente lo que tu decidas.

 

Escrito por: Martha Cotoret